Con el tiempo entendí que cuerpo y mente no están separados. Lo que vivimos emocionalmente se refleja en el cuerpo, y lo que el cuerpo sostiene afecta nuestra manera de pensar, sentir y actuar. Por eso integré acupuntura moderna e inteligencia emocional como un puente entre lo físico y lo emocional.
No se trata de analizar las emociones en exceso, sino de darles espacio, sentido y dirección mientras el cuerpo se regula.
